El juguete que simpre quisiste: una Mini Cafe Racer – JS Customers

Todos tenemos un sueño. El de José María Santana López desde muy pequeño fueron las motos. Lo que nunca nos acabaríamos imaginando es que pequeño sería la palabra clave de su proyecto.

Después de tener varias “burras”, consiguió su garaje ideal, una Ducati Monster S2R1000 personalizada y una Vespa XL de treinta años, restaurada y también con un toque personal. Es por eso, que aunque le llamaba mucho hacer una CafeRacer, no era el momento económico ideal, menos para comprar un capricho y gastar más dinero en una tercera transformación. En la que más tarde tendría que pagar además homologación, rodajes, seguros….

Pero esto no lo detuvo, seguía con la idea en la cabeza de hacer moto como las de las revistas. Así que viendo un día jugar a su hijo Marco con su moto de juguete, que es un forofo total de las motos, le vino la inspiración. Decidió intentar crearle a su hijo una como las de las revistas pero a escala. Fijándose en creadores como XTR Pepo que son capaces de tomar motos de base a las que muy difícilmente alguien pudiera sacar una buena Cafe Racer. También le pareció interesante la idea por no tener limites en cuanto a homologaciones y como el mismo dice “Pienso que el arte no debe tener límites”.

Mini Cafe Racer by José María Santana López

Con esta idea en la cabeza comenzó su búsqueda de la base ideal, una minimoto deportiva, refrigerada por aire, de unos 40cc, lo más simple posible y de segunda mano. cuando la encontró, el motor estaba muy bien y el resto no le importaba mucho ya que lo cambiaría casi todo. La desmontó por completo y como los grandes artistas no hizo ningún boceto, todo lo tenía en la cabeza. “No todo fue tan fácil como pensaba”, se encontró con multitud de problemas pero ninguno de estos lo frenaron. Como por ejemplo que para estas motos no se crean repuestos o piezas del estilo CafeRacer y todos los cambios se tuvieron que hacer a mano.

Poco a poco el proyecto fue tomando forma y con la ayuda de dos buenos amigos el proyecto superó cada uno de los obstáculos. Se hicieron a mano los reposapiés, adaptación del foco tipo Harley, miniguardabarros delantero (que hubo que repetirlo hasta 3 veces para dejarlo a su gusto), cortar semimanillares, caballete completamente artesanal, sillón hecho a mano entero, pulido de piezas, etc.

Dos de los detalles más importantes que tiene la moto y de los que está muy orgulloso de su resultado son la doble cuna que se le soldó al chasis en su parte delantera (la trasera también fue modificada y acortada, igual que el escape) para darle ese aspecto de «moto grande», y no parecer que tenía el motor colgando. Y la otra pieza clave de la moto es el depósito. Este le produjo infinidad de quebraderos de cabeza, ya que fue muy difícil adaptarlo al chasis de doble viga que traía la moto, pero el resultado creemos que habla por si solo. Dos detalles muy importantes del depósito son el tapón artesanal labrado con el nombre del grupo «JS CUSTOMERS» y el nivel exterior, sacado de la idea de muchas horas mirando motos por internet.

Una de las cosas que no se ven y de las que está más orgulloso, es el nivel de exactitud de ergonomía que tiene la moto, para ello utilizaba a su hijo Marco como piloto de pruebas. Para que cuando alguien del tamaño de la minimoto se montara, la postura y demás fuesen como la de una auténtica cafetera.

Esta es la historia de la miniracer de José maría o deberíamos decir de la miniracer de Marco.