Fábricas de Sueños: Montesa

Al ser el nuestro un país tan unido cultural e históricamente a las motos, estaba claro que tendríamos un buen número de ellas circulando y lo que más nos enorgullece, nuestras marcas propias.

Con la globalización muchas han desaparecido y otras luchan por estar en el mercado compitiendo con verdaderos peces gordos. Esta es la primera historia de muchas que contaremos sobre estas Fábricas de Sueños Españolas y como no iba a ser menos, comenzaremos con Montesa. Antes y como no podía ser de otra manera debemos agradecer a www.clasicasmontesa.org por la información y por mantener viva la llama de esta marca casi en el olvido.

Montesa fue fundada el 1944 en Barcelona por Pere Permanyer y Francesc Xavier (Paco) Bultó, a pesar de que no fue hasta el 3 de febrero de 1947 cuando se constituyó la sociedad definitiva, con razón social Permanyer, S.A. de Industrias Mecánicas (bastantes años más tarde, a mediados de década de 1970, la sociedad cambió la razón social por Motocicletas Montesa, S.A.).

La familia Permanyer aportaba el 76,3% del capital y la familia Bultó, el 23,7%. Permanyer tenía experiencia empresarial en el ramo de la automoción con Gasogen, pero tras un golpe a este sector decidió probar suerte en la producción de motocicletas con motor de dos tiempos de gasolina, un nuevo mercado emergente en aquellos años. Su primer prototipo se basaba en los modelos de la marca francesa Motobécane.

Paco Bultó
Pere Permanyer

Permanyer y Bultó crearon un motor muy ligero e idearon un velomotor de 95cc sin suspensión detrás. A pesar de algunos imprevistos, vendieron 22 unidades el primer año. El año siguiente, la empresa, desde su local de 100 m² de la calle Córsega de Barcelona, se centró a mejorar la producción y satisfacer la demanda creciente de su velomotor.

Interior de la fábrica Montesa en Carrer Corsega

En aquellos años de autarquía costaba mucho conseguir materiales y componentes de calidad, puesto que en la aislada España de entonces no se producían y había que importarlos. Dado que, para hacerlo, se necesitaban divisas y la única manera de conseguirlos era por medio de la exportación. Montesa encontró la solución en este problema dedicándose a exportar naranjas que, previamente, compraba en grandes cantidades a labriegos valencianos. Se ha dicho que, gracias a este sistema, la empresa pudo importar una buena cantidad de cajas de cambio y engranajes procedentes del Reino Unido.

Motobécane utilizada para los primeros prototipos de Montesa

La crisis de los años 50.

En 1950, el éxito comercial del segundo modelo de la marca, la B-46/49, obligó a la empresa a trasladarse a una nueva fábrica de 1.500 m² en la calle Pamplona, en el Poblenou.

Como sucesora de este modelo, Bultó diseñó una nueva moto de carretera de 125cc que fue probada en muchas cursas de velocidad y resistencia y que, adaptada a un uso utilitario, se comercializó en 1951 con el nombre de D-51. Este modelo llegó a participar en 1951 en los Seis Días Internacionales de Enduro, conducida por el mismo Bultó y Guillem Cavestany.

La versión de competición, conocida como Montesa Sprint, tenía una caja de cambios de seis velocidades y chasis semi-monocasco. Durante la década de 1950 participaron en muchas cursas de velocidad en la categoría de 125cc. El año 1956 fue el apogeo de las Sprint, acabando en los puestos segundo, tercero y cuarto de su categoría en la cursa del Tourist Trophy de la isla de Man.

Montesa en la feria de muestras de Barcelona (1947)
Equipo Montesa para el TT de Isla de Man (Paco Bultó en el centro de la imagen)

La Montesa de más éxito comercial en 50 fue la Brío 80, de la cual se produjeron más de 12.000 ejemplares. Los modelos Brío 80 y Brío 90 incorporaban muchos adelantos tecnológicos, como por ejemplo el carburador detrás del cilindro y un freno de mano. El éxito de la Brío y de los otros modelos hizo que Montesa se planteara abrir un nuevo centro de producción más grande y moderno.

A pesar de esto, una caída en la economía española obligó Permanyer a recortar las actividades deportivas de la empresa. Permanyer quería retirarse de las cursas de velocidad, pero Bultó insistió que había que continuar. Finalmente, el mayo de 1958, Bultó dejó la empresa llevándose una parte esencial del personal técnico y fundó Bultaco. Permanyer perdió no sólo un diseñador brillante, sino también su participación en el 30% de la compañía. Afortunadamente para los dos, la economía española empezó a mejorar.

Montesa Brio 80

Crecimiento y éxito en 60 y 70

Para hacer frente a la salida de Bultó, Permanyer renovó el equipo directivo de Montesa promoviendo a Ingeniero Jefe en Desarrollo a Pere Pi, piloto de pruebas de la marca y polifacético campeón motociclista (años más tarde, sería padre del campeón del mundo de biketrial Ot Pi). El nuevo Director Técnico fue Leopold Milà y Xavier Permanyer (hijo de Pere) sería el Ayudante de Deportes.

Enseguida empezaron a trabajar en el diseño de una nueva línea de motores de 175cc que en 1962 equiparon el nuevo modelo de carretera, la Impala. Este motor sería la base de las futuras motos de trial y motocros de la empresa. Para promocionar este modelo se montó una expedición, llamada Operación Impala, en qué tres prototipos de la futura Impala hicieron 20.000 kilómetros en África.  La mayor parte por fuera de asfalto.

Montesa Enduro 125H
Montesa Impala Sport 250
Montesa cota 123/74

Al mismo tiempo, en Cataluña, Pere Pi gana el campeonato español de motocros y se pone a trabajar en una nueva versión de 250cc. Simultaneamente Permanyer decide trasladar la fábrica en Esplugues de Llobregat, en el Baix Llobregat (donde se estaría hasta el 2000), puesto que el local que ocupaba la empresa, a la calle Pamplona del Poblenou, se los había quedado de nuevo pequeño. La nueva fábrica de Esplugues, diseñada por los prestigiosos arquitectos Alfons Milà y Federico Correa, contaba con más de 10.000 m² (algunas fuentes los cifran en 14.000). A su alrededor se construyeron edificios para gran parte de sus 460 trabajadores.

Después de su presentación el 1965, el nuevo motor de 250cc sería la piedra angular del futuro éxito de la compañía. Conduciendo la nueva motocicleta equipada con este motor (comercializada en los EE.UU. con el nombre de LA Cross 66), Pi ganó el campeonato español de motocros el 1966, mientras que la Sport de carretera, equipada con un motor similar, ganó las 24 horas de Montjuic de resistencia en Barcelona el mismo año.

El 1967 aparecen el primeros modelos de trial de Montesa y en 1968, poco antes del lanzamiento de la Cota, Pi ganó el campeonato de trial español con una Trial 250. Después de añadir este título a los seis de motocros y al de velocidad que ya tenía, Pere Pi se retiró de la competición para dedicar toda su energía al desarrollo de motocicletas.

Operación Impala Oriol Regas – “Tei” Elizalde – Rafa Marsans – Enric Vernis

En la década siguiente, Montesa tuvo un crecimiento sin precedentes en el mundo. Hay que recordar que a diferencia de Bultaco, Montesa sólo exportó un pequeño porcentaje de su producción en los EE.UU., concentrándose principalmente en el mercado europeo.

La Cross 66 F

Asociación con Honda

El 1981, una nueva crisis económica complicó enormemente el sector de los fabricantes de motocicletas catalanes y provocaron el cierre de empresas catalanas históricas como por ejemplo Bultaco, OSSA y Mototrans (fabricando catalán de las Ducati). Otras marcas como Puch Avelló y Sanglas fueron absorbidas por Suzuki y Yamaha, respectivamente.

Montesa resistió pero quedó gravemente tocada, con necesidad urgente de capital. En el mes de septiembre de 1983 la empresa presentó suspensión de pagos, pero un préstamo del gobierno español y la venta de acciones a Honda (empresa que quería establecer una base industrial en Europa que produjera motos específicas para su importante mercado) la ayudó a salir adelante. De hecho, una de las condiciones del gobierno español era que Honda garantizara que la producción no se pararía.

El acuerdo de Permanyer con Honda que originó la nueva sociedad (Montesa-Honda, SANO), materializado en 1982, permitió en Montesa seguir comercializando la Cota, ahora con el nombre de “MH” y Honda pudo así acumular stock de motos de trial para venderlas por debajo de su coste de producción (dumping) en un esfuerzo para conseguir una posición dominante en el mercado europeo y para eludir los restrictivos aranceles de importación.

Montesa Cota/MH 349

En julio de 1985 se llevó a cabo una importante reorganización a la fábrica de Esplugues, y Honda va a reinvertir mucho capital. En aquellos momentos se producían sólo dos modelos de trial, y la fuerza de trabajo se había reducido apenas a 152 empleados. Un año más tarde, hubo más movimientos financieros entre Honda, el gobierno de España y la familia Permanyer, a quién Honda compró la mayoría de las acciones que conservaba. Desde el uno de julio de 1986 Honda tiene un 85% de participación. También en aquel momento, Honda invirtió otros 5 millones de dólares en la modificación y actualización de la fábrica. En el año 2000, la fábrica se trasladó a las nuevas instalaciones de Santa Perpètua de Mogoda.

Instalaciones Honda-Montesa de Santa Perpètua de Mogoda

Montesa-Honda

La nueva empresa Montesa-Honda inició su actividad con la producción del modelo de carretera Honda MBX 75/50. En marzo de 1987, al poco de la muerte de Pere Permanyer, se presentó la Honda Scoopy. A pesar de todo, a finales de la década la empresa seguía fabricando todavía bastantes modelos con denominación Montesa, como por ejemplo la Cota (304/125), la Enduro (360H7 y 80) y la Impala 2. Lentamente , pero sin pausa, todos los modelos Montesa fueron desapareciendo hasta quedar solo la Cota, un modelo que todavía se fabrica y que a pesar de mantener la denominación histórica es un producto con tecnología totalmente japonesa.

Montesa Enduro 360 H7

Actualidad

Montesa es una marca en permanente actualidad. Además de los éxitos deportivos que sigue obteniendo en trial, si bien ahora ya como Montesa Honda, el espíritu de la Montesa clásica sigue vivo en acontecimientos anuales que reúnen a numerosos seguidores de la marca. Por otro lado, en diciembre de 2014 se inauguró una exposición permanente en el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (mNACTEC) de Terrassa, llamada “Viva Montesa”, donde se exhiben decenas de ejemplares de modelos históricos de Montesa provenientes todos de la Colección Pere Permanyer.

Exposición permanente (Per Permanyer) en el MnATEC de Terrassa (Barcelona)