HONDA CB TWO FIFTY- «Palos con gusto no duelen»

Bueno pues aquí comienza mi historia, soy Juan José y un apasionado de las motos. Tengo una Kawasaki Z 750 pero cuando comencé a ver el mundillo de las CafeRacer supe que quería una, ya fuera hacerla o comprarla ya hecha y así fue. Después de descartar algunas vía Internet encontré una y directamente me enamoré, era una Honda cb 250 Two Fifty del 93, el problema, que aún no estaba acabada. Me puse en contacto con un ingeniero especialista en estos temas de homologaciones y al pasarle unas fotos me dijo que no habría «problema». Pues sin pensármelo la compré y a los días llego el ingeniero al cual le cambió la cara al verla, palabras textuales, «uufff esto lleva muchas reformas» (un total de 15). Bueno pues como suelen decir, «palos con gusto no duelen» así que nos ponemos manos a la obra a ver que reformas de las que ya estaban hechas podíamos dejar y cuales no.

Algunas de ellas son:
Llantas de una kawasaki KZ 400
Deposito de una Yamaha XS 400
Subchasis recortado y  acabado circular
Luz de freno led incrustado en subchasis
Placa matrícula lateral
Intermitentes
Manillar cambiado a dos semimanillares
Testigos incrustados en semimanillares
Testigos de luces cambiados
Velocímetro 
Asiento
Filtros de aire y aceite
Reposapies y estriberas retrasadas
Retrovisores de manillar 
Manetas de freno y embrague
Y alguna cosilla mas… 

Pues bien, después de saber que cosas había que cambiar empezamos manos a la obra, con el tema del portamatrículas, decido hacer uno lateral con chapa microperforada que terminaba en la parte trasera del vehículo y la idea fue genial, el tema viene con el cableado, como llevarme una instalación la cual muchos cables estaban metidos por dentro del chasis. Lo primero era cortar todo esa maraña que se había hecho al parecer, con una resaca de caballo, cortar y empalmar pero eso sí, bien hecho, con terminales facton, fundas termoretrátiles y cable de manguera de 7 hilos que se usa en remolques ya que necesitaba llevarme intermitentes y luz de freno al nuevo portamatrículas, ya que el led está «prohibido». Después de algunos fallos de cableado consigo dejarlo en condiciones y hacer todos los empalmes detrás del portamatrículas con una caja estanca que compré en Leroy merlín.

El Colin del asiento lo compré en una página que se dedican a hacer Fibras de motos y el asiento en sí, un tapicero del pueblo que se da su apaño el cual no me costó mucho acoplarle al subchasis.
Los dispositivos de los intermitentes, claxon y puesta en marcha al principio me dijeron que no eran homologbles pero mucho pelear con laboratorio me los dieron por buenos aunque debía poner la señalitica correspondiente, flechas verdes para intermitentes, claxon, luces de posición, punto muerto…

Los retrovisores tuve que cambiarlos por unos homologados, o sea los de toda la vida ya que los de puño están «prohibidos» en España.
Eso si, si tenéis pensado reformar una moto os recomiendo que os pongáis en contacto con un ingeniero que esté puesto en el tema ya que hay muchas cosas que se nos escapan como: separación de intermitentes, separación de retrovisores, la distancia del final del subchasis debe ser mínimo hasta el eje de la rueda trasera, según las llantas que pongáis sólo valen un tipo de cubiertas con «x» índice, el ángulo de la matrícula no más de 30° y un sin fin de cosas que te pueden volver loco y odiar tanto a laboratorio como a tu propio ingeniero.

Al cambiar las manetas de freno y embrague debéis llevar cuidado ya que si tienen un dispositivo de tensado el cual modifica la distancia entre el puño y la maneta deberéis homologarla también.
Como anécdotas puedo recordar que el tambor de frenado trasero no frenaba nada, desmonté por si las zatapas estaban cristalizadas, les di lija y limpié pero aquello seguía sin frenar. Tuve que mandar al tornero a repasar el interior del tambor ya que la pintura de las llantas no deja disipar el calor y por lo tanto deforma el tambor. Cableado; como he dicho antes, una locura, no había por donde cogerlo y cuando funcionaba todo, al día siguiente sin más, dejaba de funcionar hasta que decidimos cambiarlo todo. Alguna «rata» había por ahí pero no daba con ella, pues al final era un diodo de «por ahí» que estaba partido –¿cómo una cosa tan pequeña puede causar esos problemas?- pero nada, cambiar por uno nuevo y perfecto.

Otra anécdota fue con laboratorio y los malditos intermitentes delanteros pues tienen no se qué programa que te sacan la distancia entre ellos sin verlos, solo en fotografías, pues deben estar a 240mm de separación y yo los tenia a 235 mm y nada, que no me lo aceptaban pero con unas arandelas todo solucionado.
Una vez todo listo para pasar itv topamos con otro muro, ninguna itv nos la quiere homologar, digo yo y mi ingeniero que por la cantidad de reformas que tiene, tenían miedo??!!!. Al final y gracias a que se están abriendo muchas, damos con una que si nos acepta la reforma, en cuanto me llamaron  fue como un escalofrío de placer por todo mi cuerpo, solo pensaba en, Juanjo, ya la tenemos y así fue, gente maravillosa y el ingeniero de la itv un profesional. 

Para despedirme solo decir que a pesar de las piedras en el camino, ingeniero, laboratorio, itv… Y un sin fin de cosas, puedo decir que ha sido un proyecto espectacular, he disfrutado como un niño pequeño el día de Navidad, y sin duda lo volvería a repetir, ya que ver como ha quedado, que solo existe esa en el mundo y sobre todo el esfuerzo y dinero que ha llevado pero que realmente merece mucho la pena.
Un placer  formar parte de esta familia que cada día va creciendo más y más.

Esa sensación maravillosa de pasar con la Café Racer y que te miren como si vinieras de otra época. 
Me gustaría dar las gracias a Adrián, la persona que comenzó con este proyecto, a mi ingeniero por todas esas llamadas infinitas y sobre todo a mi chica por aguantar esos días de mal humor y esas horas desaparecido (en la cochera). 

Reformas

A nivel de mecánica solo se han cambiado filtros de aire y evaporador de aceite, se ha cambiado la suspensión trasera por una con acabado en dorado a juego con la cadena, también en acabado dorado. 
Del chasis original solo se ha recortado la parte trasera y se ha modificado en tubo circular. Bajada de suspensión delantera. 
Las llantas son de una kawasaki KZ 400 de radios y pintada en negro brillo.
Manillar cambiado a dos semimanillares de 22mm.
Velocímetro Velona digital, comandos de intermitentes, claxon y puesta en marcha de pulsador con cableado interior del semimanillar.
Comandos de luces y leds de neutro, intermitentes y largo alcance en una placa plegada de acero montada entre los semimanillares. 
Intermitentes delanteros y traseros de tamaño reducido homologados. 
Depósito de una Yamaha XS 400 pintado en granate y decorado con listas beige montado con un suplemento en la parte trasera para dar la  horizontalidad distintiva en una Cafe Racer.
Asiento de fabricación casera montado en fibra de poliester estilo Guzzi y pintado en mismo color que el depósito.
Estriberas retrasadas en acabado aluminio. 
Manetas tipo Puig con regulador de palanca.
Escapes recortados y montados en tubo de acero inoxidable de 40mm, por supuesto no homologable. 
PortamatrÍculas casero en chapa microperforada reforzado para evitar las vibraciones  y termolacada en negro.
Guardabarros de fabricación casera en plástico y aluminio con terminación en negro.