Honda Cb900 F Dunstall – Algo más que personalidad

Hola, mi nombre es Eduardo y soy un enamorado de las Cafe Racer. Un día por la Castellana de Madrid, vi una moto que me dejó impactado, era una BMW R100 negra mate preciosa y me dije, yo quiero tener una de estas.

Comencé a mirar por internet, a mirar cafeteras hasta que di con el modelo que más me gustaba que era la Honda Cb.

Ahora tocaba buscar un taller que me creara lo que tenía en mente y buscar la base.

Estuve mirando por Instagram y me gustó lo que hacía un taller de Madrid, contacté con ellos y nos pusimos manos a la obra. tras un proceso largo, al fin pude tener la moto que siempre había querido y este fue el resultado.

Es una Honda Cb900 F Dunstall del año 80. Lo que quería era una moto sencilla, intentando que se vieran lo mínimo los  elementos necesarios y haciendo que una moto tan vieja, actualizarla con elementos tan novedosos como lo son los leds. 

Se le ha recortado el chasis, para que no fuera una moto tan alargada pero dejándola para 2 personas.  Se han mecanizado y recortado las barras de suspensión para bajarla de altura. Se ha cambiado todo el cableado eléctrico simplificando la piña de luces y colocado unos intermitentes Motogadgets en los bordes de las empuñaduras, dándole un toque mas moderno. Soporte de matricula hecho a mano, y ubicado a la altura de la rueda para poder homologarlo, introduciéndole los intermitentes de leds en ella para ocultarlos lo máximo posible.  

La luz de posición y freno, se introdujo en el chasis de la moto, para que estuviera incluido en la moto y fuera lo más diáfano posible.

Batería de litio para reducir su tamaño y durabilidad, creando una caja para ubicarla debajo del chasis y que no se viera.

Filtros de aire K&N, neumáticos retro de perfil ancho de la marca Shinko, faro de 16 cm Skyline y velocímetro analógico de la marca Korso de tamaño reducido.

El escape es una trompeta corta y con cinta calórica para mantener el calor de los tubos y darle un toque mas rustico. Le cambiamos la cadena de color dorado a conjunto con la tornillería de toda la moto.

El deposito, se le dejaron los bollos que tenia y se pinto para que pareciera envejecido brillante y la verdad que quedo espectacular.

El resultado es una cafetera de las de antes pero actualizada y que no pasa desapercibida por dónde rueda.

Como he contado anteriormente, lo que quería intentar es que se vieran el mínimo de elementos de la moto y el introducir el freno trasero en el chasis de la moto es una de las cosas que más me gustó, junto con los intermitentes Motogadget en los puños que le dan un toque muy chulo cuando parpadean.

Otro de los detalles que más me gustan, es la pintura del depósito. Es una especie de envejecido, dejándole las marcas y bollos originales que tenía cuando la compre y que nos salieron cuando le quitamos la pintura. Creo que le da mucha personalidad a la moto.