Sanglas 400 SY – Dani

Hola me llamo Dani y soy el propietario de esta moto. En primer lugar decir que animo a todos aquellos que siempre han querido una moto clásica pero tienen miedo al mantenimiento, que no se lo piense. Yo creía que las motos clásicas requieren muchas horas y que dan muchos problemas pero la realidad es que hay motos y motos…y que incluso una de concesionario te puede salir rana. 

La cultura cafe racer, a mí entender, se trata de rendir homenaje al pasado a algo que ya no se produce, algo que es único e irrepetible. Una bonny, una scrambler están bien, pero una moto clásica…es simplemente una experiencia incomparable.

Es una Sanglas 400 SY del 1982. Fue la última hornada que salió de la factoría de Hospitalet. A modo de curiosidad, estas motos montan motor japonés Yamaha. Esto fue posible gracias a la compra de 6000 unidades de la fábrica japonesa de Yamaha tras una visita de los hermanos Sanglas en los 80’s.

Es mi moto de diario. La vengo usando desde hace 4 años. A lo largo de esos años la he mimado y mejorado en función de lo que necesitara. No soy un taller pero he aprendido mucho de mecánica con ella. Es una moto muy sencilla de atender y entender.

Está muy influida por el modelo icónico de Sanglas, la 400 monocilíndrica. Al mismo tiempo, tomé como referencia la cultura custom y cafe racer de Japón en la que se incide mucho en conservar la pátina original pero hacerlo totalmente funcional. 

La moto tiene infinidad de modificaciones.

Depósito con pintura especial, manillar piñas y relojes cafe racer, asiento cafe racer, aligerado, escapes megáfono (sonido espectacular), intermitentes, luz trasera…

Además en cuanto a mejoras mecánicas tiene el kit de transmisión nuevo, mejoras en freno trasero, el sistema de carga de batería nuevo y neumáticos especiales también.

Tiene miles de cositas que solo se aprecian si te fijas con detalle.

Es un homenaje en clave cafe racer al pasado automovilística de este país.

Estoy especialmente orgulloso de la línea horizontal de la moto: altura del faro, depósito y asiento. Creo que tiene una estructura armoniosa y que guarda mucha proporción. 

Desde el primer momento quise que fuera una moto que no pareciera un Frankenstein mecánico y que, aunque con personalidad y algunas virguerías, guardara su carácter y personalidad original.

Para mí era importante que la gente la reconociera como ‘Sanglas’ porque hay muchas motos que pierden su esencia con las modificaciones.

Además, es una forma muy reconfortante de empezar conversaciones entre moteros y no aficionados.