Suzuki GS 5oo – «La Pontevedresa»

Hola. Me llamo Manuel. Soy de Pontevedra. Llevo restaurando motos clásicas un par de años en mis ratos libres. Yo soy mecánico de coches. Pero siempre quise hacer una CafeRacer. Para poder tener una moto retro con grandes cualidades de moto moderna.

Poder hacer grandes paseos sin miedos… Entonces me decidí a construir mi primera CafeRacer. Siempre me había llamado la atención este estilo, pero no creí que me fuese a gustar tanto. Lo primero fue elegir el modelo de moto. Quería algo diferente, fuera de lo común, que poca gente hiciese y a poder ser gastar lo menos posible. Por casualidad encontré el modelo de Suzuki que todo el mundo habla de robusta, barata, cómoda etc. La gran GS500. Años de fabricación lo confirman. Una buena piedra. 
Buscando por internet en mi zona encontré esta que pertenecia a un señor mayor. Y tenía bien cuidada. La fui a probar y me la traje. Esta bastante emocionado. La moto es de las primeras gs 500 es del año 1989. Más vieja que yo.

Lo primero que hice fue pasarle la ITV y preguntar sobre el tema homologación. Me han comentado que al ser del 89 no tendría muchos problemas. Comienza el desmontaje encima de un banco de madera. Poco a poco en un pequeño cuarto de herramientas de mi garaje, mi pequeño búnker. La desmonto entera, empiezo a lijar las piezas y el chasis. Se ha recortado la parte trasera de soporte del asiento y se hecho a medida el nuevo asiento con un tejido diamantado marrón. ¡Me encanta!

El chasis lo pinté en negro satinado y el depósito tras una larga selección me decante por el verde militar perlado-mate. ¡Ha quedado increíble! Le he pintado las barras en dorado y algún detalle más en este color: la tapa de balancines del motor, los soportes de las estriberas…

El motor se abrió y se comprobaron todas las medidas y reglajes ¡todo perfecto!. El kit de arrastre, filtros, kit de frenos nuevos se montó todo sobre el chasis pintado en negro. También se le añadieron dos filtros de aire de alto flujo y los escapes, los colectores los hice yo mismo.

Y los encinte después. La cinta anticalórica le da un toque más cafetero. El faro fue vinilado en amarillo. No sé si es legal en España, todavía me tengo que informar. Poco a poco fue tomando forma. Los manillares son los originales de la moto pero invertidos y quedan perfecto. 

Por último solo queda encender la máquina y rodar. Espero que os guste tanto como a mí. Todo el trabajo lo he hecho yo solo. Y ha sido muy bonito. Ahora. A disfrutarla. Un saludo.