Triumph T100 SE “The Seagull” – «La Gaviota» de Macco Motors

Alfredo Jiménez ha encontrado el tiempo para escribir esta pequeña historia sobre su pasión por las motos y cómo realizó su sueño, un sueño bastante común para muchos de nosotros.

Siempre me han gustado las motos. Desde que era un niño solía montar en todos los artilugios con ruedas que caía en mis manos. Especialmente cuesta abajo.

Siendo un chaval de 12 años me levantaba temprano por la mañana para ver las carreras en la televisión. Si algún piloto se caía, yo sabía de quién se trataba mucha  antes que el periodista de la tele. Siempre.

Compraba religiosamente dos revistas de motociclismo a la semana y las leía de la A a la Z.

Conocía perfectamente la evolución del motor de cada moto y sabía cada detalle publicado, cualquiera que fuese.

Mi primera moto la tuve con 14 años y  fue un ciclomotor de 2 tiempos y luego se produjo la evolución lógica a cuatro tiempos con un scooter de 125 cc al llegar el momento de sacarme la licencia de conducir para «los mayores».

Después de eso, llegó la universidad y mientras estudiaba lejos de casa, desafortunadamente no hubo tiempo para motos. Eso si, quizás me convertí en el mayor fanático de las motos, pero sin tener moto.

La vida pasa rápidamente y, de repente, te das cuenta de que estás en tus cuarenta y tantos años … y te ves metido en la famosa «crisis de la mediana edad». El trabajo que estaba haciendo no cumplía con mis expectativas, y tampoco tenía claro que dirección debía tomar.

Mientras tanto soñaba con las motos. A veces incluso estando despierto. Solía decirle a mi esposa que quería tener una … que eso siempre había  sido mi sueño. También pretendía que la moto fuese mi medio para evadirme de la realidad. Pero a ella le preocupaba el peligro que conllevan las motos. En ese momento se impuso el sentido común, y con un trabajo poco seguro y un niño de cuatro años no parecía la mejor idea en ese momento … especialmente si estás interesado en tener un matrimonio estable. Mientras tanto y con la ayuda de internet y las redes sociales, me empapaba de todo lo relacionado con  las CafeRacers.

Finalmente, un día logré una promesa de mi esposa … el día que consiguiese un trabajo estable tendría mi moto.

Después de un par de años, decido opositar a un puesto vacante en una empresa pública y aún no sé cómo lo hice exactamente … pero conseguí la plaza. La moto era ya solo cuestión de tiempo.

Tenía una cosa clara … No me interesaban las motos tipo RR, no quería hacer sufrir a mis muñecas y tampoco me interesaba adquirir altas capacidades de pilotaje, a parte estaba buscando algo con estilo. Una moto de estilo clásico se adaptará perfectamente a mi idea … y personalizada de acuerdo con mis gustos para darle un toque de clase.

La elección fue fácil … después de un par de meses de búsqueda la elegida fue una Triumph Bonneville T100 SE. Luego vino otra elección fácil: las Triumph más bonitas del mundo son las construidas por los españoles Maccomotors. Los venía siguiendo en las redes sociales desde su primera creación, e intercambiábamos mensajes con frecuencia.

Finalmente, un día de lluvia en un centro comercial de Málaga, tuve una cita con José y después de un par de horas hablando sobre el mundo de las motos personalizadas, tardé solo cinco minutos en llegar a un acuerdo.

Ahora llegaba el momento de diseñar.

Le hice saber a José mis preferencias: la moto tiene que mostrar mi personalidad con detalles personales que fueron una especie de homenaje a cosas importantes en mi vida:

La primera moto que me impresionó con 4 años fue la de Koji Kabuto en los dibujos animados de Mazinger Z. Esto significó que mi moto tendría un doble sistema de escape. Después de meses de buscar en la red, no apareció un solo escape doble para un Bonneville. Hasta que un día encuentro uno que me gusta: el Spark creado para la recientemente lanzada Ducati Scrambler. Le dije a José que su risa en el teléfono solo significaba una cosa (me confesó más tarde que quería probar con este escape en una de sus creaciones, pero ninguno de sus clientes se arriesgó hasta que aparecí yo): esto fue un verdadero desafío para ellos por lo complicado de conseguir adaptarlo a mi moto pero no dudé en que conseguirían lograrlo ya que conocía bien sus capacidades y era algo no negociable. El escape sería  la tarjeta de presentación de la moto.

Vivo en una ciudad costera y trabajo frente al mar: el color sería azul. Como el mar. Pero un azul especial … RAL 5026 fue la elección. No se habían pintado muchas motos en ese tono por lo que esto reforzó mi decisión. Azul y negro, una combinación de templanza y estilo. Para darle un toque personal, las costuras en el asiento con patrón de diamante también serán azules.

Durante mi largo período viendo carreras, hubo un corredor que me impresionó especialmente por su coraje y personalidad. Observé toda su progresión desde su debut hasta su retirada. Fue el primer campeón español de 500 cc: Alex Crivillè. Su número 28, también tendrá un lugar destacado en mi moto.

Con estos y otros detalles acordados (la lista era larga), solo quedaba una cosa: el nombre ya que había que continuar la tradición del constructor de  nombrar cada nueva creación que lanzan. No encontraba inspiración para el nombre hasta que recordé una cosa: un par de días antes del examen para obtener mi plaza de funcionario, hubo un episodio que me vino a la mente.

Estaba nervioso y un poco gruñón debido a la presión de esos días y durante un paseo con mi esposa y mi hijo, un gran pájaro literalmente me cagó encima. La primera reacción de mi esposa fue reír … esto me hizo enfadar y me fui de allí gruñendo. Ella vino después y todavía entre risas diciendo: «no te preocupes … esto te traerá suerte». El pájaro era una gaviota..

Ahora “The Seagull” – la gaviota en inglés- es una realidad y yo soy su afortunado dueño.

Información y fotos: https://rocket-garage.blogspot.com/2018/03/the-seagull-this-is-story-of-long-time.html