Una cosa lleva a la otra – Honda XR 400

En primer lugar, me presento: Me llamo Israel, y desde La Rioja os voy a contar la historia de mi Honda scrambler.

Todo esto comenzó con restaurar varias montesas clásicas, después vinieron otras motos, un mini clásico y por fin varias café racer (un par de sanglas y una suzuki). Siempre me había rondado la cabeza hacerme una moto con ese estilo vintage, pero esta vez con un uso mixto. Intentando imitar una moto de enduro clásica, pero con el funcionamiento de una moto más moderna.

La ecuación era fácil, moto ágil, divertida y manejable, pero vintage.

No tenía mucho más pensado, pero un día encontré a la venta una Honda XR 400 con muy buena pinta y que cumplía todos los requisitos. Estaba en buen estado y tenía un subchasis desmontable que me podía dar mucho juego para hacerla a mi gusto.

Ahí empezó todo. La primera tarde, en mi garaje, ya tenía la moto desmontada, y con el chasis limpio. Empecé a imaginar el resultado que quería. Poco a poco, aprendiendo por el camino, empezó a coger forma. Fabriqué el subchasis completamente, adapté otro depósito y un porta matrículas hecho a mano tras la rueda. Todo con la intención de hacer la moto simple y funcional, sin perder el espíritu de enduro/trail que tenía la moto de origen.

Bajé un poco la altura de la moto mediante el sub-chasis nuevo y un asiento plano muy cómodo, con las luces LED integradas, el tapizado y pintura son «hechos en casa». Para la pintura elegí un gris que me encanta, negro y marrón. El chasis y basculante lo pinté negro brillante contratando el negro mate del motor. Con un escape con colector 2 en 1, forrado con tela anti-calórica y un silenciador cromado que le da un sonido bonito.

Al final conseguí una transformación simple y sin muchas complicaciones, un proceso del que he disfrutado mucho y me ha dejado con ganas de nuevos proyectos e historias.