Velocidad, Café y Contracultura: La historia del CafeRacer (parte I)

Es quizás el movimiento más influyente que el mundo de la moto haya visto. Nacido en las calles de Inglaterra en la década de 1950, su cultura se expande aún por todo el mundo. Nunca habrá otras motos o pilotos semejantes. Y, sin embargo, la mayoría de nosotros seguimos sin tener claro cómo y dónde surgieron.

Este texto no pretende ser un concienzudo ensayo histórico sobre los orígenes del CafeRacer pero si arrojar algo de luz y verdad sobre el tema. Hemos observado que en los últimos años se han empezado a denominar como CafeRacer a cualquier moto vieja con cinta anticalórica en los colectores y pintada con aerosol negro. Eso nos parece, como poco, una falta de respeto a lo que ha significado y significa este movimiento cultural.

El CafeRacer es tanto hombre como máquina. Con su apariencia espartana y su estilo agresivo, la CafeRacer es una de las motocicletas más distinguidas y veneradas del mundo. Su impacto en la industria de las motocicletas incluye modelos legendarios como la Bonneville de Triumph, la CB-750 de Honda y la Z-1 de Kawasaki. Sin esos corredores originales que afinaban y transformaban sus motos de calle para sacarles más potencia y aerodinámica, los fabricantes nunca habrían diseñado la moto deportiva moderna.

De la misma manera que la Chopper es para los grandotes y tatuados cercanos a la estética de los «Hijos de la Anarquía», la CafeRacer lo es para las chaquetas de cuero con números pintados en la espalda, más cercana a James Dean o Marlon Brando. La CafeRacer es una moto con un rollo más cool y desenfadado.

Tiene una crudeza que es agradable porque no es una postura, es auténtica. Es una moto definitivamente rebelde. También hay un cierto «no se que» que es muy británico. Aun siendo un emblema de la contracultura, esa es una de las razones por las que Peter Fonda y Dennis Hopper no montaban unas CafeRacer en Easy Rider. Es demasiado británica, aunque sus orígenes estaban fuertemente arraigados en la cultura estadounidense.

LA CUNA DEL CAFERACER: GRAMOLAS, CAFÉ Y ROCK´N´ROLL

No se puede hablar del auge del CafeRacer sin mencionar la música. El Rock´N´Roll está indisolublemente ligado a la creación y difusión de la cultura de las motos en el Reino Unido. Específicamente, los epicentros del movimiento fueron Londres y Watford, una ciudad a unas 15 millas al noroeste de Londres y conectada a la ciudad del Big Ben por una autopista, la North Circular, que en los años 50 y 60 estaba plagada de cafeterías.

En esos años 50 y 60, los jóvenes británicos pasaban la mayor parte del tiempo en las cafeterías. Pero iban allí no solo por el café; las cafeterías de la autopista eran casi los únicos lugares a los que podían ir a escuchar rock estadounidense. Querían escuchar lo último y más transgresor, a gente como Elvis Presley, Gene Vincent, Bo Diddley, Eddie Cochran y Chuck Berry . Esta música era considerada de mal gusto por las clases altas y por consiguiente no era emitida en las principales radios británicas… pero en las JUDE BOXES de las cafeterías bastaba con meter una moneda para escuchar ese sonido nuevo llegado del otro lado del charco.

Los cafés de mayor importancia histórica en el auge de la cultura del CafeRacer fueron el Busy Bee Cafe en Watford y el Ace Cafe en Londres. Los dos cafés formaron los pilares gemelos de la contracultura británica, los lugares de reunión principales para los jóvenes de la clase obrera.

Los chavales amantes de la música rock eran conocidos por una variedad de nombres, uno de los cuales era «rockers». Así mismo adoptaron la estética de Marlon Brando en The Wild One, de 1953, con chaqueta de cuero y tupé engominado. Naturalmente, estos jóvenes necesitaban ruedas que quemar y que los llevasen volando de cafetería en cafetería.

LA NECESIDAD DE VELOCIDAD

En el período posterior al final de la Segunda Guerra Mundial, había más empleos disponibles para los jóvenes. Como resultado, la clase obrera joven vio aumentado su poder adquisitivo y fueron capaces de afrontar el pago de un crédito para tener su propio vehículo. Un vehículo ágil que podría satisfacer, y mejorar, su estilo de vida acelerado, las motos.

En la cultura británica antes de la Segunda Guerra Mundial, las motocicletas habían sido vistas como algo reservado a la burguesía pero en la década de 1950, las motos disminuyeron mucho en precio y de repente se volvieron accesibles para la clase trabajadora. Eran perfectas para los muchachos de Watford y Londres, que querían vehículos de bajo coste y que les permitieran ir a toda leche por la ciudad.

Las motos de esos días eran austeras, con un solo asiento de carreras y manillares bajos. Fueron las Pre CafeRacer y en general, definieron la estética que estaba por venir. Algunas características eran: tanques de gasolina de carreras, generalmente de aluminio, silenciadores cónicos y tubos de escape tipo megáfono, neumáticos TT100 Dunlop y reposapiés atrasados. A lomos de estas motos los jóvenes de Gran Bretaña tomaron las calles tanto para salir de farra como para derrapar en ellas. Muchos de ellos habían crecido idolatrando a héroes del GP de Gran Bretaña como Mike Hailwood y Geoff Duke. Naturalmente, comenzaron a usar sus modestas Royal Enfield 650 para competir entre sí. El escenario perfecto para estas competiciones se los proporcionaba la autopista North Circular, usada como circuito improvisado donde demostrar sus habilidades.

Según cuenta la leyenda la primera vez que se usó el término CafeRacer fue en tono despectivo: Un camionero en la cafetería de una autopista, fuera de la cual dos jóvenes competían con sus Royal Enfields, comentó: «Vosotros no sois verdaderos corredores, no sois Barry Sheen (otro corredor británico) ¡sólo eres un corredor de café! ”. A pesar de la pretendida burla del camionero, los chavales en lugar de tomárselo como un insulto aceptaron el apodo y lo hicieron suyo con orgullo. No querían ser profesionales, sino simplemente pasarlo bien e inyectar cierto heroísmo y algo de energía frenética en su mundo gris y urbano. El resto es historia…

Hasta aquí la primera parte de la fascinante historia del CafeRacer. En la segunda y última entrega os hablaremos, entre otras cosas, de los TON-UP BOYS; un exclusivo club al que solo accedían los más osados y de la TRITON; uno de los «engendros mecánicos» que montaban y considerada la primera CafeRacer de la historia…

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Velocidad, Café y Contracultura: la historia del CafeRacer (parte II)